La Peninsula Ibérica cuenta con una riqueza ecológica envidiable con respecto al resto de Europa, esto es debido tanto a su situación geográfica como a las especiales condiciones ambientales con las que contamos y por supuesto también a los esfuerzos de protección y conservación que se vienen desarrollando durante décadas.
Sin embargo, este interés que mostramos por proteger las distintas especies, no es equitativo. Hay algunas especies que resultan más atractivas e interesantes, en cambio otras resultan menos fascinantes, incluso algunas siguen siendo consideradas repulsivas, insidiosas y hasta perseguibles. Quizá no sean atendidas como debieran y muchas de ellas van desapareciendo de nuestro entorno casi sin darnos cuenta. Es el caso de los Anfibios y Reptiles.

La Península Ibérica cuenta con cerca de 30 especies de Anfibios, la mayoría de ellos perseguidos en todos los lugares: Ásí por ejemplo La Rana común desde tiempo inmemorial se ha venido cazando para comer sus ancas, sufren atropellos en las carreteras continuamente, e incluso se piensa erróneamente que escupen veneno. Los tritones y salamandras se eliminan igualmente por creencia popular de que son animales muy venenosos y contaminan el agua, cuando en realidad la existencia de tritones en charcas y fuentes es indicativa de la buena calidad de las aguas. Son animales sorprendentes y supervivientes natos, pueden permanecer años enterrados esperando una buena temporada de lluvias para salir a poner sus huevos a las charcas. Sencillamente sin anfibios este sería un planeta infectado de insectos, son fundamentales en la cadena trófica.

Esta antipatía la comparten junto a los Reptiles. Este grupo cuenta con cerca de 50 especies en la Península Ibérica. Desde siempre las culebras y lagartos han sufrido una aversión generalizada y debido a ellos, son perseguidos por considerarse animales muy venenosos o comedores implacables de conejos o huevos de aves. Y nada más lejos de la realidad, los lagartos se alimentan principalmente de insectos. Así largartos y serpientes son eliminados sistemáticamente y las diferentes especies de lagartijas desaparecen debido a que los insectos, su presa fundamental, mueren envenenados por la aplicación de pesticidas e insecticidas.
Debemos concienciarnos de que esta fauna es parte fundamental de nuestro Patrimonio Natural y contribuye a enriquezer la biodiversidad de nuestro entorno y de los ecosistemas en los que habita.
Las especies, protegidas o no, debemos conservarlas todas.